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HERBOLARIA


La fitoterapia (del griego fyton, 'planta', 'vegetal' y therapeia, 'terapia'), conocida también como herbolaria (del latín herba, 'hierba'), es la ciencia del uso extractivo de plantas medicinales. Los registros más fiables datan el concepto de fitoterapia desde el imperio Sumerio en el año 3000 a.C., sin embargo, es gracias al médico francés Henri Leclerc (1874 – 1955 d. C.) que usa por vez primera el término en su obra “Précis de Phytothérapie”. Una traducción etimológica da a entender que se trata de una “terapéutica con plantas”, no obstante esta escueta traducción hace flaco favor al objeto de esta ciencia, pues matizando el concepto se entiende por fitoterapia como “ciencia, y como tal, realiza un estudio cuyo objeto es todo material de origen vegetal con utilidad o finalidad terapéutica; siendo propio de la terapéutica la prevención, atenuación o curación de un estado patológico”. La materia prima vegetal de la que hace uso, sometida a los procedimientos galénicos adecuados  permite obtener lo que se conoce como fitofármaco.
El conocimiento de las propiedades terapéuticas de las plantas se encuentra en auge debido a los descubrimientos constantes de nuevas especies de plantas, que hacen que día a día se sumen importantes investigaciones clínicas y se descubren o confirman numerosos efectos farmacológicos.
La fitoterapia pertenece al ámbito de la medicina y se relaciona estrechamente con la botánica y el estudio del metabolismo secundario vegetal, es ejercida por médicos y por fitoterapeutas. La farmacéutica tiene su aproximación a la fitoterapia en la farmacognosia, que da cuenta de los constituyentes químicos de las plantas o de sus órganos o partes y de las propiedades farmacológicas de estos. La Fitoterapia moderna, se basa en el conocimiento de la Farmacología, y considera los aspectos farmacodinámicos y farmacocinéticos de los medicamentos basados en plantas medicinales, en estudios preclínicos y clínicos, sin olvidar su origen en el conocimiento ancestral y la experiencia de prueba y error heredada de las pasadas generaciones.
El uso de plantas como recurso terapéutico natural se remonta a tiempos muy remotos. Hoy en día la ciencia confirma la presencia en ellas de compuestos químicos con acciones farmacológicas, denominados principios activos, que constituyen muchas veces los ingredientes primarios utilizados por laboratorios farmacéuticos como punto de partida en el desarrollo de formas comerciales que serán patentadas para su uso terapéutico. Los fitofármacos, por su parte, incluyen aquellos extractos estandarizados producidos a partir de la totalidad de una planta o de sus partes u órganos. Se incluyen como material o droga vegetal a plantas terrestres y también a las algas. Queda aún por definir si los principios activos extraídos de hongos y levaduras deben incluirse como fitofármacos o como se ha propuesto, como fungifármacos.
Historia
La práctica de la fitoterapia es casi tan antigua como el hombre. La fitoterapia es la medicina más antigua y probada del mundo. De forma obligada los individuos y sociedades prehistóricas mantenían un fuerte contacto con la naturaleza la cual, al principio, de una forma accidental repercutía en el hombre, ya fuera por la ingesta de plantas tóxicas o venenosas, picaduras de insecto etcétera. Estas situaciones pasaban a formar parte de la experiencia de las comunidades antiguas que se hacían eco de qué les dañaba, pero también y del mismo modo de una forma accidental, en el más de los casos azarosa, comprendían que la naturaleza era fuente de sustancias con propiedades curativas. Al principio la metodología empírica era la única guía sustentada por una base mística y religiosa en cuanto al uso de drogas vegetales; por tanto las más de las veces no se apreciaban resultados, siendo la experiencia a lo largo de los siglos la que seleccionaría aquéllas drogas útiles para el hombre.
Restos arqueológicos en Irak revelan la presencia de granos de polen de plantas aún en uso hoy día en medicina oriental con una antigüedad de unos 60.000 años; indicativo todo ello de que Homo neanderthalensis podría haber tenido unas nociones básicas del uso de plantas. Los primeros usos curativos de las plantas se remontan a unos 10.000 años en la India, mientras que los más antiguos documentos que lo testimonian pertenecen al imperio sumerio ((3000 a. C.) y a China; entre todos se destaca el Herbolario de Shên Nung (2700 a. C.). Importantes fueron también los papiros egipcios que plasman el conocimiento de esa civilización en más de 700 formas diferentes de medicamentos de naturaleza vegetal y animal. Famosos son los encontrados por el egiptólogo alemán G.M. Ebers (1837-1898) y también los de Smith (1600 a. C.), que tratan 160 tipos de drogas como el opio, etc. En la zona de Mesopotamia se realiza una labor análoga a la egipcia de recopilación de todo el conocimiento y material relacionado con las drogas vegetales y su actividad; todo ello confirmado por el hallazgo de 660 tablas de escritura cuneiforme en la región de Nínive, al parecer fruto de la orden dada por Asurbanipal 700 años antes de Jesucristo. De entre las 250 drogas que recoge este compendio se encuentran el opio, cáñamo indiano, azafrán, mirra, mandrágora e incluso la hoja de belladona presenta las mismas indicaciones que hoy día como antiespasmódica y antisecretora. Tanto la civilización egipcia como las variadas culturas mesopotámicas mantenían circunscrito todo este saber, al mundo místico haciendo la relación dicotómica religión-medicina aún más fuerte. Por su parte en el extremo Oriente, India, mantenía ya hace más de 5.000 años buenas comunicaciones con las civilizaciones china, egipcia y mesopotámica. Los dos primeros tratados más importantes elaborados en esta región son el Átharva-veda escrito sobre el 2.000 a. C. y el Susruta hacia el 1.300 a. C. ambos constituyen una completa guía de la época en materia de enfermedades y remedios. Cabe destacar la mención que hacen a las drogas como rawolfia y acónito. También en el Nuevo Mundo mucho antes de la llegada del colono europeo a América, sus habitantes poseían un profundo conocimiento del mundo vegetal como por ejemplo los indios americanos que conocían la coca, lima; los aztecas usaban cacao, vainilla, pimienta, tabaco; y los indios norteamericanos usaban para curaciones áloe, cáscara sagrada,jalapa, sauce y lobelia.
Es en el seno de la civilización griega, donde la secularización de la disciplina médica tiene su culmen, llevando a la ruptura entre misticismo y medicina, hasta entonces estrechamente ligadas, confiriendo autonomía a esta ciencia. El primer tratado sistemático de botánica farmacéutica De Historia Plantarum, escrito por el griego Teofrasto (372-287 a. C.) filósofo peripatético sucesor de Aristóteles en la dirección de su escuela, fue muy difícil y casi incomprensible,. Otra figura griega protagonista de importancia excepcional en este campo, fue Hipócrates, fundador de la escuela de Cos (460-377 a.C.). Ese antiguo médico, clasificó por vez primera de manera sistemática 300 especies de plantas medicinales, incluyendo también recetas, métodos de empleo y dietas, influyendo mucho, de esa manera, sobre el mundo romano y el pensamiento de la edad Media. Entre sus obras más significativas, destaca el De medicina de Celso (18 d. C.). Ya en la era cristiana Dioscórides, un griego enrolado en el ejército romano y recorriendo los dominios del imperio, realiza su gran aportación περιυληζ (materia que proporciona la naturaleza) y posteriormente ampliada por los copistas con ιατριχηζ (médica). En el s.XV d.C se traduce al latín como "De Materia Medica" de gran importancia pues contenía descritas más de 600 drogas. Solamente en época romana se comienza así a hablar de Farmacoterapia y Farmacognosia en el sentido moderno que damos al término. Recordar también los 37 libros del Naturalis Historia de Plinio el Viejo (23-79), una obra enciclopédica fundamental para comprender los conocimientos farmacológicos de los antiguos; los estudios de Claudio Galeno (129-201), que catalogó los medicamentos en función del "calor" o "humor", según grados crecientes (Methodus medendi) además de preconizador de la polimedicación; y la obra de medicina en 70 libros del médico personal del emperador Giuliano l'Apostata, Oribasio (325-403), que trata de falsificaciones de las drogas.
Con el final del imperio romano, los conocimientos científicos médicos vendrán a ser conservados en los monasterios y desarrollados paralelamente en el mundo árabe, donde nace la alquimia, la predecesora de la química moderna, y en donde fue elaborado el primer ejemplo de farmacopea. Habiendo recogido el testigo la cultura árabe, realiza acopio de todo el saber hindú y hereda los saberes del mundo greco-romano para una vez más recopilar y ampliar el conocimiento sobre drogas vegetales introduciendo la nuez moscada, maná, tamarindo, alcanfor, cubeba etc. Destacan como máximos exponentes Averroes, Mesué el joven, Serapión el joven e Ibn al-Baitar que describe 1.400 drogas vegetales y su actividad farmacológica. Importante también, el trabajo de Isacco Giudeo (850-950 circa), el Libro de los alimentos y de los remedios simples, y el noto Canone de Avicenna (980-1037).
Mientras tanto se fue desarrollando una relación entre las instituciones religiosas, las casas de los peregrinos, los hospitales, etc., junto con los huertos botánicos cultivados por los monjes. En la Edad Media se desarrolla más el comercio de las especias y las drogas, y con ellas de las plantas medicinales, y, su difusión se ve incrementada. En el S XIII vemos nacer los primeros cultivos de las mismas, pero sólo entre el 400 y el 500 se inicia la verdadera ciencia botánica.
Con el descubrimiento de América, surgen nuevas rutas comerciales y aparecen nuevos materiales y drogas; se introducen el cacao, café, ipeca, quina etc. que impulsan la Materia Médica mientras que la imprenta se encarga de la rápida difusión de la obra de Dioscórides. Así, en las universidades también se difunden las primeras cátedras de Lectura semplicium(botánica experimental).
El primer tentativo de nomenclatura botánica fue hecho por Leonhart Fuchs (1501-1566). En los mismos años, Paracelso(1493-1541) enfrenta estudios químicos concentrándose sobre los principios activos de las plantas. Sus seguidores empezarán después, aquella parte de la química que estudia los medicamentos. Magnol (1638-1715), será el que introduce en la clasificación botánica la idea de la familia: todo el reino vegetal, subdividido en 76 familias. Otros personajes importantes son Ruiz y Pavón, José Celestino Mutis, Lemery. Las ideas de Paracelso producen un vuelco en la terapéutica que se ve levemente compensada por la llegada de las drogas del Nuevo Mundo como la corteza de quina de empleo en la malaria o la hoja de digital en el tratamiento de la hidropesía. No obstante la tendencia al alza del uso del principio activo preconizado por Paracelso produce una desestimación de la utilidad de las drogas vegetales, actitud reforzada y potenciada por una serie de trabajos como los de Scheele que aísla ácidos orgánicos a partir de drogas vegetales. En 1806 Sertürner separa la morfina del opio. Progresivamente se dilucidan las estructuras químicas de los compuestos y continuamente se aíslan productos a partir de sus drogas y comienza un creciente estudio de las propiedades farmacológicas propugnado por Magendie y su discípulo Claude Bernard . El principio activo adquiere predominio sobre la droga, más aún cuando se empiezan a conocer los mecanismos de acción. Toda esta situación inicia un proceso en el que la Fitoterapia se ve relegada y desprovista del atributo de ciencia, pasando a ser considerada como medicina popular. Más descubrimientos hizo Carlos Linneo (1707-1778), que, partiendo del descubrimiento de los órganos genitales en las flores de Camerario (1665-1721), divide por géneros y especies adoptando una especial nomenclatura de dos nombres, que permite identificar cualquier especie de hierba.
Sin embargo aprovechando el filón de los avances científicos y tecnológicos comienza a restituirse en su lugar natural dentro del circuito sanitario que son la Farmacia y la Medicina. 

Actualidad
Se hace difícil hoy día tener una idea del peso que tiene la Fitoterapia en el mundo, por lo que se recurre a estimaciones ponderando una serie de parámetros como son el comercio de plantas medicinales o de preparados con plantas medicinales y sus derivados. Indicadores fácilmente mensurables en Europa y buena parte del continente Americano pero de exigua resolución en el continente asiático y africano. De las 250.000 especies de plantas se cree que existen, tan solo se usa el 10% la mayor parte de ellas de uso en Europa. El 30% de los fármacos existentes son derivados de plantas, a pesar de ello no computan económicamente en el marco de las plantas medicinales.


Los datos del año 2007/08 revelan que solo el continente europeo acumula el 46% del mercado mundial de fitofármacos, seguidos en la segunda posición Asia y Norteamérica con un 18%, Japón un 15% y el resto del mundo apenas supera la cifra del 3%. Pese a que muchos principios activos proceden, ya sea directa o indirectamente de plantas medicinales, tan sólo se consideran preparados fitoterápicos a aquellos que se preparan partiendo del organismo vegetal en cuestión. En Europa, Francia y Alemania son el adalid de esta forma de terapia, empleando sus recursos hasta en afecciones respiratorias y gastrointestinales. Por otro lado en los Estados Unidos un tercio de la población recurre a la fitoterapia, mientras que hay países en los que el desconocimiento y el desinterés del sistema sanitario hace que esta alternativa terapéutica se encuentre en estado primigenio, lo que ha llevado al intrusismo, siendo el caso de un país como España. Gracias a la investigación fitoquímica y farmacológica de los productos naturales se está comenzando a avalar el uso de una miríada de fitofármacos lo que por otro lado ha permitido el resurgimiento de esta disciplina en cuanto que resulta ventajosa respecto de los medicamentos al uso en una serie de aspectos:
·         Debido a la asimilación y empleo de técnicas y metodología científica para el ahondamiento en el conocimiento de plantas y drogas, se ha conseguido llegar al punto de la elaboración de extractos estandarizados, auténticos "fármacos" en los que se ha disminuido el sesgo en parámetros de cantidad y calidad de compuesto activo.
·         Definido el margen terapéutico como el intervalo entre la mínima dosis del principio, que es capaz de producir efectos farmacológicos, y la dosis a la que empieza a aparecer toxicidad, se ha visto que los fitofármacos presentan un margen más amplio que otros medicamentos de síntesis pudiendo así tener un control más seguro en su empleo.
·         Posibilidad de realizar un control más exhaustivo en la dosificación, pues va en aumento la investigación y desarrollo de formas farmacéuticas de polvos y extractos de drogas.
No obstante las desventajas son una realidad, como en cualquier otra ciencia, y es que puede ser contraproducente con aumento de efectos no deseados, administrar estos preparados junto con fármacos de síntesis; e incluyendo además como inconveniente que existen patologías exentas de alternativa fitoterápica.
Fitoterapia y arboterapia
Aunque por la etimología de la palabra pudiera sugerir que se trata de sinónimos, son dos conceptos muy diferentes:
·         Fitoterapia: Es el tratamiento curativo de las enfermedades mediante sustancias obtenidas de los vegetales.
·         Arboterapia: Es una terapia basada en la convivencia en armonía con los bosques.
Núcleo de estudio
El objeto de estudio de esta ciencia, plantas medicinales, requiere de un esbozo a título orientativo de las mismas; la OMS la define como: "la planta que en uno o más de sus órganos contiene sustancias que pueden ser utilizadas con fines terapéuticos." En segundo lugar conviene resaltar que las plantas medicinales así como las drogas que de ellas obtenemos, se identifican por convenio con binomio en latín seguido del autor botánico eg. "Camellia sinensis" Kuntze(en referencia al Té); y para el caso de las drogas un ejemplo válido sería "Ginkgo folium" (hoja de Ginkgo). Cuando se habla de plantas medicinales en fitoterapia, se entiende hace referencia a todas aquellas plantas cuyos procesos de cultivo y recolección se realizan en tierra. No obstante el mar con toda su biodiversidad vegetal supone una amplia y potencial fuente de plantas, algas. A pesar de ello existe un claro predominio del uso de organismos vegetales terrestres por parte de la fitoterapia habiéndose hecho extensos estudios en materia de obtención y mejora de las mismas.
Hasta el año 2006 casi el 50% de las plantas medicinales empleadas como materia prima en fitoterapia eran de procedencia silvestre lo cual suponía y todavía hoy supone una amenaza para su supervivencia. Otros factores como la falta de homogeneidad en la recolección, posibles confusiones en la identificación de la especie correcta, y la ausencia de una estricta metodología en el control de calidad, hacen optar por el uso de planes de cultivo de plantas medicinales en detrimento de la simple recolección de las que se puede disponer libremente en la naturaleza.
El cultivo
Para asegurar que la planta que se cultiva mantiene sus propiedades y que durante su cultivo se verá libre de modificaciones que puedan afectar a la calidad del producto final, como pueden ser tamaño de las drogas y producción de principios activos existen unas normas de calidad u organismos emisores de normas de calidad como son GMP (Good Manufacturing Practice), GAP (Good Agriculture Practice) e ISO (acrónimo en inglés de la Organización Internacional de Normalización) que por medio de una serie de protocolos estandariza cultivo, manufactura y control. Estos controles y organismos aseguran tener en cuenta los elementos necesarios para evitar que tanto factores intrínsecos como extrínsecos puedan alterar la composición química. Entre los factores estrínsecos a la hora de cultivar plantas de uso terapéutico debe prestarse especial atención a la altura, la temperatura, la humedad ambiental, estaciones de lluvia, tipo y características del suelo o duración y alternancia de los períodos de luz-oscuridad. Toda esta serie de condicionantes son de obligada determinación para cada especie en concreto, especialmente para aquellas que se pretende aclimatar a un nuevo entorno, verbigracia plantas exóticas.
Mejora y recolección de plantas
Con el fin de maximizar el rendimiento en productos terapéuticos de uso en humanos, esto es, principios activos, existen toda una batería de procederes que auguran obtener los especímenes más resistentes, lo cual es una ventaja si las condiciones climáticas son las idóneas o bien el organismo vegetal es susceptible de infecciones bacterianas o parasitaciones. En definitiva se persiguen individuos más productivos, resistentes o de crecimiento más rápido. El método más ampliamente usado, tanto a nivel rural (los agricultores lo emplean desde antiguo) como a nivel industrial, es la hibridación. Con ello se pretende dar origen a individuos que en su naturaleza reúnan características de las que los progenitores solo poseían una careciendo de las demás. Así es posible obtener por ejemplo una prole, cuyos progenitores eran solo productivos pero no resistentes y los otros resistentes pero no productivos, agrupando así en un individuo los caracteres que más nos interesan de otros especímenes. Con este mismo fin de obtener cepas o razas de superior calidad con respecto a sus predecesores, se llevan a cabo las mutaciones; que pudiendo suceder estas de una forma espontánea y natural y así generar mutantes enriquecidos en determinados grupos o tipos de principios activos; optar por la producción deliberada de mutaciones proporciona una mayor seguridad de cuándo se darán estas. Como agentes mutagénicos se suelen usar agentes físicos, siendo la radiación UV la más usada, pero también radiaciones γ y rayos X; y en el grupo de agentes químicos las mostazas nitrogenadas. Las hormonas vegetales, auxinas y giberelinas se usan como estimulantes del crecimiento dando lugar a especímenes de mayor masa, lo que supone una mayor cantidad de compuestos.
En el apartado de la recolección se ha de tener en cuenta que la mayoría de las especies silvestres están protegidas debido a su, antaño, descontrol en la recolección. A pesar de las medidas cautelares y proteccionistas y con el expreso consentimiento gubernamental, es posible su recogida. Pero sin duda, es la recolección de las especies que uno mismo cultiva el modo más ventajoso en la obtención de plantas medicinales; no obstante, dado que esta modalidad evita la extinción y permite el uso de maquinaria, ello no implica estar exento de recomendaciones:
·         Algunas especies aromáticas varían su composición en función de la época, algunas incluso tan sensibles que presentan variaciones horarias.
·         Las hojas como norma se recolectan al inicio de la floración mientras que los órganos subterráneos al final.
·         Es recomendable no recoger los órganos aéreos si están mojados, ni la corteza tras un periodo de humedad.
·         Se aconseja la recolección de resinas y látex en periodo seco.
Conservación y almacenamiento de plantas y drogas
Concluida la recolección de la planta se realiza una criba de las distintas partes del vegetal, así desechamos lo accesorio y conservamos la materia prima o droga, la cual inmediatamente ha de ser privada de la luz solar y sometida a una de las modalidades de conservación. Si se opta por la desecación se usan secaderos de aire con un rango de temperaturas de 30-35 °C cuyo objetivo es reducir el contenido hídrico por debajo del 10%, medida que paraliza todos los procesos enzimáticos amén de la proliferación de hongos y levaduras. La estabilización por su parte destruye todo el equipo enzimático que degradaría los componentes de interés; procediendo mediante calor o vapor de alcohol etílico. Es propio, llegados este punto, la prevención de la colonización bacteriana mediante agentes térmicos, de estricta prohibición cuando se trate con material termolábil; agentes químicos donde habrá que vigilar la toxicidad del agente y proceder a su eliminación después de usado; y por último la ionización que es el método o agente más cuidadoso con el material de trabajo cuyo principal inconveniente es su elevado coste. El almacenamiento concluye, por tanto, el proceso de obtención de drogas vegetales. Se trata de prolongar en el tiempo las condiciones de conservación preservando de la luz, humedad y todo lo que ello conlleva (bacterias, mohos, insectos, roedores) a las materias primas. El uso de recipientes opacos o colortopacio restringe el contacto lumínico, mientras que el uso de deshidratantes, que no contacten con la materia vegetal, en un doble recipiente previene la humedad. La hermeticidad en muchos casos supondrá un refuerzo.

Precauciones con las plantas medicinales
Nótese que como cualquier medicamento, algunas plantas pueden provocar reacciones adversas, intoxicación por sobredosis o interacciones perniciosas con otras sustancias. El consumo de plantas naturales por cualquier vía realmente es un proceso de medicación y es importante que sea informado al médico en caso de necesidad, porque cualquier otro fármaco podría interaccionar negativamente con la planta. Por lo tanto, es necesario el mismo control médico estricto con las plantas medicinales que con los medicamentos de síntesis.
Además se han de tener otras precauciones ante el uso de plantas con efecto farmacológico activo. Antes de recolectar una planta medicinal, es necesario asegurarse de haber identificado correctamente la que se busca. Un error a la hora de recoger una planta puede ser un error mortal, ya que muchas plantas medicinales se confunden fácilmente con plantas tóxicas. En cualquier caso, si hay alguna duda, siempre se recomienda no recoger la planta o bien consultar con un experto.
El uso de estos productos es cada vez mayor en las sociedades modernas. Merece la pena destacar que algunos pocos productos (por ej. el poleo-menta) pueden afectar negativamente a la lactancia materna. Debido a la importancia de ésta en la salud de madres y lactantes, resulta de interés evitar todos los factores que pudieran interferir en las prácticas de lactancia materna.
*TODA LA ANTERIOR INFORMACIÓN FUÉ RECABADA DE http://es.wikipedia.org/wiki/Fitoterapia

Qué es la herbolaria?.Botánica aplicada a la medicina

La herbolaria se basa en una filosofía distinta a la medicina moderna. En la medicina moderna la salud y enfermedad se analizan bajo la idea de que el cuerpo es la suma de sus órganos, y por lo tanto los tratamientos procuran enfocarse a un problema o mal funcionamiento aislado. En la herbolaria la salud y enfermedad se entienden como un desequilibrio tanto físico como espiritual o energético, y por lo tanto la curación involucra un tratamiento comprensivo para re establecer el equilibrio.
Actualmente es común combinar la filosofía de la medicina moderna con los conocimientos botánicos de la herbolaria; el campo científico realiza investigaciones para verificar las propiedades específicas de las plantas, y ha llegado a ser bastante común recetar pastillas "naturales" o hierbas para aliviar un malestar como dolor de cabeza o alguna infección. Aunque esto puede funcionar a corto plazo (la planta recetada puede eliminar el dolor o la infección en esa ocasión), no es un uso preciso de la herbolaria si no trata el desequilibrio que causó el dolor o infección. Según la tradición herbolaria, si el desequilibrio sigue ahí, volverá a resultar en dolor o enfermedad.
Términos similares: medicina herbal, medicina natural, medicina ancestral, medicina chamánica, fitoterapia, etnobotánica, homeopatía.


La Herbolaria, también conocida por el nombre, Fitoterapia, es una actividad que consiste en extraer, para luego usar en un tratamiento, plantas que ostentan características medicinales, o en su defecto, los derivados de estas, como dijimos, con absolutos fines terapéuticos, ya sea para prevenir o tratar enfermedades.
Si bien este tipo de práctica goza de una importante antigüedad, recién sería en el siglo XIX, gracias al médico francés Henri Leclerc, que se popularizaría el término y ya cobraría con el otro tipo de entidad en el ámbito de la medicina alternativa.
La Herbolaria realiza un estudio muy pormenorizado de cada vegetal para así poder determinar si el mismo presenta algún tipo de característica terapéutica, una vez que se logra descubrir que tal o cual vegetal previene, atenúa o directamente cura una dolencia, entonces, será sometido a determinados procedimientos para así obtener un fitofármaco.
Sin lugar a dudas, para la ciencia moderna es una constante y también una especie de desafío poder llegar a conocer en profundidad todas las posibilidades terapéuticas que ofrecen las plantas y si bien existen algunos efectos que se han ido transmitiendo a través de la tradición que fueron dejándonos las culturas milenarias, en realidad, también, día a día, la ciencia a través de sus investigaciones logra descubrir nuevos y beneficiosos efectos de parte de las plantas, que se suman a los ya existentes y que hacen que las plantas sean además de una fuente de alimentación para muchísimos seres vivos, una sana y fácil manera de conservar el estado de salud.
La Herbolaria se encuentra incluida dentro del ámbito de la Medicina y mayormente es practicada tanto por médicos como por herbolarios o fitoterapeutas. En la actualidad la Herbolaria se basa en un conocimiento de farmacología y entonces tiene en cuenta las cuestiones farmacodinámicas y farmacocinéticas de aquellos medicamentos que provienen principalmente de plantas medicinales, aunque, vale destacar, que por sobre esto se impone el conocimiento ancestral heredado de las generaciones previas y que mencionamos más arriba.
Asimismo, a la persona que recoge hierbas y plantas de tipo medicinal se la conoce con el nombre de herbolaria/o.
También, al establecimiento que se dedica exclusivamente a la búsqueda, producción y conservación de este tipo de plantas se lo llama herbolaria.
¿Qué son y cómo actúan las plantas medicinales?
Se denomina plantas medicinales a aquellas plantas cuyas partes o extractos se utilizan como drogas o medicamentos para el tratamiento de alguna afección o enfermedad que padece un individuo o animal.
La mencionada parte de este tipo de plantas es conocida popularmente como droga vegetal y puede ser suministrada a través de diferentes vías: cápsulas, comprimidos, cremas, elixir, decocción, infusión, jarabe, pomada, tintura, y ungüento, entre otras.
El uso de drogas vegetales para curar males y enfermedades o bien para reducir los síntomas y trastornos que algunas provocan, no es para nada una novedad, sino muy por el contrario, su uso se remonta incluso a la etapa prehistórica y sin dudas ha sido una alternativa muy difundida a través del tiempo y que se encuentra muy presente en la mayoría de las culturas que formaron y forman parte del mundo.
La industria farmacéutica actual con el fenomenal desarrollo y evolución con el cual cuenta se ha basado muy especialmente en estos usos y conocimientos tradicionales a la hora de la elaboración y la síntesis de buena parte de los fármacos que produce y aún más, el proceso continúa vigente a pleno, encontrándose cada día en las plantas un nuevo aporte y solución para la cura o tratamiento de una enfermedad nueva o preexistente.
En casos muy extraños y siendo los menos, la planta entera puede llegar a tener un valor medicinal, generalmente, será en algunas de sus partes, hojas, semillas, flores, cortezas y raíces, donde se concentran los compuestos útiles de las mismas.
En tanto, las maneras de aplicación o uso pueden variar. La más frecuente y común es la de la infusión, en la cual, el principio activo es disuelto en agua mediante una cocción más o menos larga y la tisana que resulta de esta se beberá.
Entre las plantas que se usan de esta manera se cuentan la Tila, la pasionaria, el café. Pero también hay otro tipo de plantas que exigen otro tipo de usos, como ser: a través de la preparación de tinturas, se comen, inhalando el humo producto de su combustión y aplicación tópica.
Entre las plantas medicinales de uso más reconocido se cuentan las siguientes: ajo (acción diurética, fungistático, expectorante), amapola (anti hipertensivo, analgésico), ambay (expectorante, antiespasmódico, diurético), belladona (miorelajante, inhibitorio de secreciones), cáscara sagrada (laxante, tónico intestinal), efedra (descongestiona las vías respiratorias), guaraná (vaso constrictor, tónico nervioso), ginkgo (vasodilatador cerebral, antioxidante, promueve la memoria y la atención), malva (antiinflamatorio, laxante, estimulante del intestino), manzanilla (aminoácido, sedante), valeriana (relajante, ansiolítico).
Un remedio sano contra el estrés
En la actualidad estamos acostumbrados a vivir todo demasiado rápido y ello nos genera un estrés tremendo a la mayor parte de las personas.
Por esto es que hoy como nunca antes los seres humanos se han volcado masivamente a la utilización de diversas alternativas que proponen bajar ese estrés que surge de las tensiones diarias.
La ejercitación física con estrictos fines de relajación, la ingesta de algunos medicamentos químicos, la realización de psicoterapia, y cada vez más la utilización de plantas medicinales que tienen como principal acción terapéutica la baja del famoso estrés.
La tila o mejor conocida como te de tilo es una de las plantas medicinales por excelencia que ayudan a las personas a obtener relajación de una manera híper natural y sin demasiado esfuerzo, tan solo se requiere de disponer de las flores de la planta, procesarlas y beberlas en una infusión. De todos modos, la cosa hoy es mucho más sencilla ya que en la mayoría de los supermercados y almacenes es posible encontrarse con saquitos de té de esta variedad.
La amapola también es otra opción en plantas medicinales que se consume muchísimo para ganarle a los nervios. Especialmente se la recomienda en los casos de estrés que ya tienen una expresión en el cuerpo, en el organismo.
En el caso de la amapola, se la puede conseguir en almacenes especializados, aunque, cabe destacarse que cada vez más los alimentos preparados la contienen, tal es el caso de panes, muffins, entre otros.
Vale destacarse también que hay muchísimas personas que usan las plantas medicinales a modo de prevención, es decir, no las usan para tratar alguna enfermedad o afección ya diagnosticada o declarada sino que las consumen porque saben que su utilización ayuda a prevenir algún mal.
Esto también es muy importante de remarcar porque no solamente ayudan a tratar una enfermedad sino que son muy beneficiosas como prevención y para contribuir a disponer de una salud de roble, como se dice popularmente.
Objetivo: Como ha ido evolucionando a través de los años la herbolaria en México

Denominamos Herbolaria al conjunto de conocimientos relativos a las propiedades curativas de las plantas.

En México la herbolaria ha sido y sigue siendo un recurso para buscar la cura a las enfermedades más comunes. Nuestro país ha sido geográficamente privilegiado, ya que posee una de las floras más ricas en el plantea. Y su herbolaria se ha enriquecido por la observación y paciencia de los pueblos que durante siglos, han buscado su poder en la curación.



HERBOLARIA EN MESOAMÉRICA

El termino Mesoamérica hace referencia a l territorio comprendido de la mayor parte de México y lo que integran Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador

La medicina de Mesoamérica tuvo su propia raíz y evolución, pues se basa en conceptos específicos sobre la estructura del mundo y el origen de la vida.

Los antiguos habitantes de este territorio imaginaron que el mundo era un enorme cubo; a la mitad de ese cubo imaginario estaba una plataforma rectangular habitable por el hombre, donde ubicaban a la tierra propiamente dicha con sus montañas, plantas, animales, ríos y lagunas rodeada por el mar. Esa agua del mar se elevaba en el lejano horizonte hasta formar cuatro inmensas paredes azules que llegaban al cielo, concebido este como la tapadera del cubo. El techo celeste era sostenido por 4 enormes árboles, uno en cada esquina. Había un mundo subterráneo, la región por debajo de la plataforma de tierra habitable, que tenía nueve pisos o niveles fríos donde se formaban nubes, nacía el agua y habitaban seres acuáticos. Por encima de la plataforma imaginaron trece niveles celeste donde nacía la luz y el calor y era por ese medio donde viajaban las estrellas, el sol, la luna y otros seres de la mitología mesoamericana.

En el mundo prehispánico la enfermedad los pueblos la concebían como producto de la acción de los seres que habitan los pisos celestes y el inframundo. Y que a través de los elementos de la plataforma: el viento, agua, sol, polvo, animales, etc. Daba como consecuencia un desequilibrio en el cuerpo del hombre. La enfermedad era producto del este desequilibrio corporal, que se mantenía gracias a la dualidad de los elementos vitales: el color y el frio, la luz y la oscuridad, lo seco lo húmedo, arriba y abajo.

En este caso la medicina se ocupaba (en esta cosmovisión) de ayudar al enfermo a recuperar ese equilibrio que ya lo había perdido. Las plantas medicinales fueron un recurso al que los habitantes de Mesoamérica se auxiliaban para buscar la cura a sus enfermedades. Estas plantas se utilizaron de diferentes maneras, de ungüentos, para aliviar trastornos a través de la piel; como pócimas, como vaporizaciones, etc.

Los habitantes contaron que con sus plantas mantenían un orden y una organización casi perfecta, tenían médicos que dominaban ciertas especialidades, y estos eran: parteros, hueseros o yerberos.

Había incluso escuelas para enseñar a los jóvenes el uso y el arte de curar y había mercados de plantas medicinales donde el pueblo podía visitar, consultar, y comprar e incluso consultar a los médicos.

HERBOLARIA EN MÉXICO A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

Las sociedades prehispánicas creadoras de grandes ciudades y centros ceremoniales, de una economía, una organización social y una religión complejas desarrollaron una tecnología capaz de lograr la supervivencia y el crecimiento de la población. El aprovechamiento de los recursos naturales -vegetales, animales y minerales-, para la salud incluía, además de tratamientos curativos, prácticas de higiene, cuidados y embellecimiento del cuerpo humano.

Uno de los centros ya mencionados donde se adquirían las plantas (entre otros productos) eran los mercados. Era un sitio establecido en la ciudades, colonias, municipios, poblados, y rancherías, tiene una historia muy antigua.

Durante el reinado de Moctezuma de 1440-1469 se creó un lugar de descanso para la nobleza india en las tierras cálidas y bajas ubicadas al sur del valle de Tenochtitlan en el hoy nuestro estado de Morelos. El lugar: El jardín de Oaxtepec

Moctezuma ordeno que se usaran las aguas del manantial de Oaxtepec para formar un sistema de riego que permitiera el cultivo y la conservación de las más importantes especies vegetales del imperio azteca., las plantas se cultivaron en parcelas cuidadosamente diseñadas para conformar el primer jardín de América varios siglos ante de que Europa una idea semejante a esta se imaginara.

Durante el siguiente siglo los españoles quedaron maravillados de la belleza del lugar y tanto fue su simpatía por el lugar y porque eran numerosas las plantas medicinales que los aztecas habían conservado, que en ese mismo cerro los españoles edificaron un hospital. El hospital de la Santa Cruz de Oaxtepec. Fue en ese lugar donde durante el siglo XVI, se escribirían algunas de las obras más importantes sobre herbolaria medicinal del países más importante de la época.

EL CÓDICE BADIANO

En 1552 se elaboró en el colegio de la Santa Cruz en Tlatelolco de la ciudad de México un pequeño manuscrito que lleva por título de Libellus de medicinalibus indorum herbis (librito de las yerbas medicinales de los indios) se conocerían cuatro siglos después como Códice badiano.

Estaba integrado con una descripción del uso medicinal de más de 150 platas originarias de México y que se empleaban en la medicina prehispánica. En esta obra es considerada el primer libro de herbolaria medicinal azteca y una de las más importantes fuentes bibliográficas históricas de la materia médica en México. En esta obra nos ofrece información sobre plantas según el tipo de enfermedad para la que se usan. La medicina indígena agrupaba las enfermedades conforme a un orden anatómico: de la cabeza a los pies.

CÓDICE FLORENTINO

Interesados en el aprendizaje del idioma náhuatl y deseosos de conocer a fondo la ideología y cultura de los pueblos que debían evangelizar. Los misioneros católicos desarrollaron en México una intensa labor de estudio de las tradiciones e ideas de los conquistados. Entre los más importantes, por la trascendencia, esta Fray Bernardino de Sahagún. El códice contiene una amplia sección dedicado exclusivamente a las plantas medicinales de los indios mexicanos. La característica más importante de esta obra en la Sahagún escribió es que fue obtenido de los ancianos. El libro goza abundante información sobre los usos medicinales de las plantas, las propiedades y características de los medicamentos y esto hace reconocer la riqueza de la medicina azteca.

Durante los primeros cien años de la colonia, el uso que los indios hacían de algunas plantas medicinales se asoció con actos de idolatría, ya que las curaciones autóctonas conservaban rituales y prácticas de la religión anterior. El clero católico prohibió su uso para evitar prácticas e ideas que combatió durante el proceso de implantación forzada del cristianismo en pueblo conquistado.

Con tal de que no se le reprimiera los indios cambiaron su nombre por denominaciones asociadas a la religión.

La dieta de los mexicanos se modificó radicalmente después de la Conquista española; la herbolaria medicinal se enriqueció con la contribución de la flora europea y el árabe. De las cocinas españolas salieron el perejil, el tomillo, la albahaca, la manzanilla, la hierbabuena, el clavo, la mejorana, el laurel, el eneldo, y muchas más hierbas, aromáticas, de uso culinario y medicinal llego a México a través de la migración española.

Según estudios botánicos modernos, más del 50 por ciento de las plantas medicinales actualmente empleadas por los mexicanos provienen de Europa y se integraron a lo largo de toda la etapa colonial.

En el siglo XIX ocurrieron en Europa y principalmente en Francia, cambios importantes en el desarrollo de las ideas; la filosofía prospero en la búsqueda de nuevas ciencias que enriquecieron y modificaron el pensamiento ilustrado, sobre todo como consecuencia del desarrollo capitalista y el crecimiento del proceso de industrialización iniciado a finales del siglo XVIII

El nuevo orden económico y social influyo en todas las ciencias, pero de manera especial en la rama de la medicina. Las ideas positivistas llegaron a nuestro país durante la intervención francesa. La nueva forma de abordar el estudio de la naturaleza repercutió directamente en la herbolaria. Se apoyó en la química y se utilizó plantas que nunca se habían conocido. Así surge la industria químico-farmacéutica para producir formas medicamentosas a base de plantas nunca antes conocidas.

La tradición herbolaria y conocimiento tradicional de los habitantes de México contribuyeron a superar las difíciles condiciones de salud que predominaron durante la larga guerra civil y las intervenciones extranjeras en el siglo XIX. Por eso el General Carlos Pacheco, secretario del Fomento del gobierno de Porfirio Díaz, creó en 1888 el Instituto Médico Nacional.

El herbario medicinal del instituto contaba con varios miles de plantas curativas recolectadas y clasificadas por los botánicos. Este instituto fue el organismo del gobierno porfirista que mayor investigación científica realizó sobre la flora medicinal de México durante el siglo XIX.

Durante el decenio de los años sesenta el nombre de México apareció con frecuencia en los reportes científicos y médicos de la investigación de plantas en el mundo, debido al gran número de especies vegetales que contienen sustancias capaces de provocar alucinaciones. La ciencia médica se interesó en conocer y estudiar el uso que las culturas indígenas de México hacen de plantas como el peyote y el ololihuiqui en sus fiestas ceremoniales y rituales. Durante años recientes eran frecuentes encontrar en México números investigadores extranjeros (antropólogos, médicos, químicos) que recolectaban la flora medicinal en regiones como Oaxaca, Chiapas, la tierra Tarahumara o entrevistando a los miembros de comunidades indígenas ya que deseaban aprender de ellos el uso y la aplicación de estas plantas.

A partir de los años ochenta, el enteres por conocer las plantas medicinales y su uso se ha propagado en todo el mundo. El desarrollo tecnológico ha dado paso a nuevas metodologías y procedimientos que han modificado sustancialmente el estudio de la herbolaria y permiten visualizar el papel de los nuevos medicamentos preparados a base de plantas. La herbolaria de México, afortunadamente no esta tan lejana a este notable desarrollo científico y técnico. Hoy en día diferentes Instituciones como es el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social, algunas facultades e institutos de la Universidad Autónoma de México, y el Instituto Politécnico Nacional, entre otras, llevan a cabo investigaciones sobre la flora medicinal del país en muy variados aspectos.

MEDICINA TRADICIONAL

En los años setenta de este siglo, se produjo un cambio importante en el empleo y estudio de la herbolaria en la mayor parte del mundo. Tal giro provino de la Organización Mundial de la Salud, la cual reconoció que las plantas medicinales usadas por las culturas autóctonas (llamadas medicina tradicional) desempeñaban un papel importante en la salud de muchos países. Se funda en México el instituto Mexicano para el Estudio de las plantas medicinales (imeplam). Se recuperó la bibliografía histórica sobre la materia, se crearon nuevos bancos bibliográficos respecto a la flora mexicana., se fundó el Herbario de Plantas Medicinales, colección formada con colectas de los etnobotanicos y se establecieron laboratorios de química y farmacología en el mismo instituto.

CONCLUSIÓN: A través de los años hemos visto que la herbolaria ha sido parte fundamental en la rama de la medicina no solamente en el uso diario de los habitantes de nuestro país sino a través del mundo. En México su rica historia tradicional se remonta a las épocas del gran reinado azteca y tal vez mucho tiempo atrás; revisando como ha ido evolucionando hasta el día de hoy. También es importante ver como uno de los factores que hoy en día influye en los habitantes de este País es el de los Mercados que todavía existen puestos en donde las hierbas en donde cada día su consumo aumenta entre personas de edad avanzada, adultos y jóvenes; sigue siendo el comercio de estas plantas un importante punto en nuestras historia.

Las hierbas se utilizan desde hace siglos para atender enfermedades y su costo es menor que el de los fármacos, pero el rechazo de quienes sustentaron criterios cientificistas en las universidades marginó su uso como recurso para prevenir y mejorar la salud, ya que no hubo investigaciones sistemáticas para detectar sus principios activos.

Sin embargo, esta tendencia tiende a revertirse; de hecho, las hierbas fueron tema del II Congreso de la Federación Argentina de Medicina Familiar y General que, con el lema "Promoviendo calidad en atención primaria; Un desafío para que equipo de Salud", se realizó en la capital salteña.

La malva, la salvia, el romero, el paico, la pasionaria, el tilo, el aloe -entre otras plantas- fueron mencionadas en el foro médico donde, como conclusión más importante en este tema, surgió la necesidad de modificar actitudes y criterios frente a esta posibilidad de cuidar la salud.

La exposición estuvo a cargo de la religiosa brasileña Leonita Antunes de Oliveira; el doctor Marcelo Ikonikoff, del Hospital Italiano -en cuya unidad de medicina familiar se estudian las propiedades curativas de diversas hierbas-, y el máster en atención farmacéutica comunitaria Walter van der Heyde, de Misiones. La charla debió reiterarse por el interés que despertó entre los cerca de 800 participantes del congreso.

El doctor Van der Heyde puntualizó que las hierbas pueden ayudar y hay que analizar cómo utilizarlas con la convicción de que no existen plantas milagrosas y de que sólo se recomienda emplearlas con supervisión médica para determinadas enfermedades o síntomas, como gripe, fiebre, malestar estomacal, úlceras, diabetes tipo 2, estrés, ansiedad o insomnio, pero no en casos de riesgo de muerte. Al mismo tiempo, el especialista advirtió sobre el peligro de las hierbas tóxicas, y subrayó que no pueden darse recetas generales, sino que la idea es que cada uno analice cuál es la planta que predomina en su zona y conozca el empleo tradicional.

El profesional distinguió entre la fitomedicina, que demandará profundizar investigaciones, y la fitoterapia, que es el empleo cotidiano de las plantas, pronunciándose por la necesidad de avanzar en la etnofarmacopea a fin de dar fundamento científico a las aplicaciones de las distintas hierbas, ya que algunas tienen por ejemplo 20 propiedades, pero sólo se las utiliza por una o dos de ellas.

Según Van der Heyde, en Misiones se emplean en atención primaria, comenzando por la higiene, para lo cual se enseña a elaborar jabones de sebo mezclado con hierbas. También se utilizan en nutrición, indicando las propiedades alimenticias de vegetales como las semillas de zapallo y sandía y las hojas de mandioca, y para el tratamiento de algunas patologías con control médico en un registro.

La experiencia misionera abarca el seguimiento de un millar de pacientes a los que, además, se les brindan apoyo psicológico, masajes y otros servicios. Los resultados del empleo de las hierbas naturales son positivos entre un 60 y un 70% de los casos.

Uno de los participantes del taller, el doctor Jorge Melián, afirmó que hay que terminar con la concepción de que "existe una medicina ortodoxa y una medicina de los yuyos; no son alternativas, pueden emplearse las dos".

En este sentido opinó que hay que "tratar de averiguar cuándo se pueden aplicar, para que las personas vivan mejor en lo físico y en lo económico, porque una hierba cuesta mucho menos que un remedio. Numerosos médicos están realizando experiencias, pero en la medida en que su uso no se generalice y puedan abarcar más casos será difícil avanzar más de prisa. El doctor Melián consideró que una de las dificultades que existen para reunir mayor caudal de conocimiento científico sobre las hierbas es que por lo general no se alientan las investigaciones.

Herbolaria: usos y beneficios de las plantas curativas

¿Quién no ha recurrido a la sábila o aloe vera para combatir problemas digestivos, o al árnica para aliviar el dolor por golpes o caídas? El uso de remedios herbolarios es tan antiguo como el hombre mismo, y es el principio de la Medicina como ciencia. ¡Conoce un poco más sobre las propiedades medicinales de las plantas!

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La herbolaria es el conjunto de conocimientos relativos a las propiedades de plantas curativas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el valor de esta práctica terapéutica como un recurso inocuo y eficaz que puede ser aceptado por autoridades nacionales en los esquemas públicos de salud. Esta institución señala que 80% de la población mundial utiliza plantas medicinales para satisfacer o complementar sus necesidades de salud.

En la actualidad, existe inmensa documentación científica relacionada con la herbolaria mexicana, pues constituye aún el recurso más conocido y accesible para grandes núcleos de la población en México.

Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en el país se han registrado aproximadamente 4 mil especies con atributos medicinales (15% de la flora total del país), es decir, 1 de cada 7 posee alguna propiedad curativa.

Los principales laboratorios y grupos farmacéuticos han aprovechado los beneficios de la herbolaria para desarrollar medicamentos a base de plantas; además, cuentan con especialistas (biólogos, botánicos, antropólogos y químicos) que trabajan en líneas de investigación dirigidas a la clasificación de vegetales y hierbas medicinales.

Conocimientos sobre herbolaria han sido transmitidos de una generación a otra y hoy en día son reconocidos e investigados a profundidad por diferentes disciplinas científicas, como Química, Biología, Botánica y Farmacología, desarrollando fármacos, saborizantes y aceites aromáticos, entre otros productos, a base de plantas medicinales.


Propiedades medicinales de las plantas

Los hallazgos obtenidos a través del tiempo han permitido distinguir amplia variedad de hierbas y plantas curativas con las siguientes propiedades terapéuticas:

Antihelmínticas. Destruyen y permiten la expulsión de parásitos intestinales.
Antiinflamatorias. Remedios herbolarios con plantas como la cola de caballo alivian o reducen la inflamación o hinchazón de tejidos.
Antimicrobianas. Exterminan microbios causantes de enfermedades y ayudan a fortalecer los mecanismos de defensa del organismo.
Astringentes. Reducen la irritación cutánea y crean barrera protectora contra infecciones.
Estimulantes del sistema digestivo. Inducen el apetito y producción de jugos digestivos.
Carminativas. Calman la inflamación de las paredes intestinales y permiten la eliminación de gases del tubo digestivo.
Emolientes. Tienen acción antiácida y protege a los tejidos irritados o inflamados.
Diuréticas. Aumentan la producción y eliminación de orina.
Emenagogas. Estimulan la expulsión del flujo menstrual.
Expectorantes. Permiten la eliminación de mucosidades alojadas en vías respiratorias. Tal es el caso de la acelga.
Hepáticas. Fortalecen al hígado y ayudan a que funcione adecuadamente.
Tranquilizantes. Ayudan a reducir y controlar estados de nerviosismo, ansiedad e inquietud, por ejemplo, la hierba de San Juan.
Principales usos de las plantas curativas

Las plantas y hierbas que se utilizan con mayor frecuencia en forma de infusiones (tés), medicamentos y suplementos alimenticios incluyen las siguientes especies:

Abeto. Posee propiedades antisépticas y expectorantes.
Acelga. Permite que el hígado funcione correctamente y promueve la eliminación de orina.
Aciano. Tiene efecto antibiótico, diurético y antiinflamatorio; ayuda a fortalecer la vista en personas de edad avanzada.
Ajo. Indispensable en la herbolaria mexicana, pues además de utilizarse como condimento para la comida, se usa como antiséptico, antimicrobiano, hipotensor (reduce la presión arterial), hipocolesterolemiante (disminuye los niveles de colesterol) y en la prevención de trombos (formación de coágulos que pueden tapar venas y arterias).
Anís. Sirve para aliviar cólicos intestinales y controlar accesos de tos.
Árnica. Útil para desinflamar y aliviar el dolor ocasionado por algunas heridas y golpes.
Belladona. Disminuye las secreciones salivares, gástricas, nasales y sudoríparas; asimismo, tiene efecto analgésico.
Berro. Contiene gran cantidad de vitaminas A, C, D y E, siendo la C o ácido ascórbico la que posee en mayor cantidad, de ahí su uso para combatir el escorbuto; también es eficaz en casos de deficiencia vitamínica, estimulante del apetito y expectorante.
Boldo. Se emplea en infusiones para tratar afecciones en hígado, acidez estomacal, gases y fatiga excesiva.
Caléndula. Se caracteriza por tener acción antipirética (reduce la fiebre), analgésica, antiinflamatoria, antiséptica y cicatrizante.
Castaña de Indias. Posee propiedades antiinflamatorias y antiedematosas (evita o controla la acumulación de líquidos en alguna zona), lo que la hace ideal para tratar hemorroides y várices.
Cimicifuga racemosa. Auxiliar en el tratamiento de los síntomas presentes antes, durante y después de la menopausia, como bochornos, sudoración excesiva y alteraciones emotivas ocasionadas por los cambios hormonales (irritabilidad, nerviosismo, insomnio, cansancio y dificultad para concentrarse).
Cola de caballo. Fomenta la formación de glóbulos rojos, induce la eliminación de orina y reduce la fatiga.
Diente de león. Funge como diurético, laxante suave y estimulante de la secreción biliar.
Epazote. Se utiliza para controlar padecimientos digestivos y trastornos menstruales (dolor o dismenorrea).
Epazote de zorrillo. Destruye parásitos o lombrices intestinales, alivia la diarrea, dolor de estómago, calambres y cólicos menstruales.
Equinácea. La prevención de enfermedades es otro de los beneficios de la herbolaria y con plantas como ésta, se puede equilibrar el sistema inmunológico (aquel que nos defiende de agresiones externas).
Eucalipto. Descongestiona las vías respiratorias y permite la expulsión de flemas (expectorante).
Flor de azahar. Buen sedante nervioso, adecuado para estados de tensión y estrés, así como trastornos estomacales.
Flor de saúco. Se emplea para aliviar afecciones respiratorias, como bronquitis, dolor en pecho y tos ferina (infección que se caracteriza por intensos accesos de tos seguidos de aspiración prolongada y profunda que emite sonido agudo).
Fresno. Es antidiarreico, diurético y antiinflamatorio.
Ginkgo biloba. Diversos estudios indican que entre las hierbas medicinales provenientes de China, esta planta mejora la circulación sanguínea y las funciones mentales.
Ginseng. Originario de Asia oriental, se ha utilizado desde hace muchos años como tónico contra la fatiga física y mental.
Gordolobo. Entre los remedios herbolarios, el gordolobo es útil para tratar afecciones respiratorias, como tos, bronquitis e inflamación de las mucosas.
Hierbabuena. Alivia la indigestión, cólicos intestinales y dolor de cabeza originado por nerviosismo.
Higuera. Reduce los niveles de glucosa en sangre.
Manzanilla. Se emplea en infusión para controlar problemas estomacales y digestivos, así como para disminuir la inflamación en la mucosa de los ojos. Está entre las plantas curativas que más se utilizan.
Mastuerzo. Calma el dolor de cabeza, destruye microbios, induce la eliminación de orina y trata afecciones en la piel (por ejemplo, manchas e irritaciones).
Menta. Además de su refrescante sabor, se emplea para controlar diarrea, náuseas, vómitos y cólicos abdominales.
Olivo. Reduce la presión arterial.
Pasiflora. Excelente sedante que se recomienda en casos de insomnio, despertares nocturnos, ansiedad y estrés.
Romero. Posee acción cicatrizante, antiséptica y estimulante del sistema nervioso, corazón y circulación.
Sábila o aloe vera. Una de las plantas medicinales más versátiles, pues cuando es ingerida, mejora la digestión, desintoxica al organismo y equilibra la flora bacteriana gastrointestinal. Al aplicar su savia sobre la piel, proporciona suavidad, alivia quemaduras, regenera células y previene el envejecimiento prematuro.
Salvia. Útil para controlar gases gastrointestinales, transpiración excesiva, alteraciones nerviosas y desinfectar heridas.
Serenoa repens (palma enana americana). Útil para reducir el crecimiento e inflamación de la próstata.
Tila. Se utiliza para calmar los nervios, estrés y ansiedad, inducir el sueño y controlar accesos de tos.
Tronadora. Reduce los niveles de glucosa en sangre, alivia dolor de estómago y controla la gastritis.
Uña de gato. Enredadera originaria de Perú, conocida científicamente como Uncaria tomentosa, se utiliza para tratar artritis (inflamación de las articulaciones), limpiar el aparato digestivo y fortalecer al sistema inmunológico.
Valeriana. Se utiliza para tratar insomnio, ansiedad y nerviosismo, además actúa como relajante muscular.
Aunque la herbolaria sea reconocida como tratamiento natural, las plantas curativas no deben administrarse en exceso y sin previo conocimiento de las especies, pues requieren dosificación precisa y oportuna por parte de un especialista para no afectar la salud.

Básicamente, la herbolaria es la utilización de plantas para prevenir o tratar diversas enfermedades. Esta práctica es antiquísima, se remonta, muy posiblemente, a tiempos prehistóricos. En la mayoría de las civilizaciones más antiguas, como la china, la egipcia, la persa y la griega se hicieron clasificaciones de los remedios herbarios que formaron parte importante de la “medicina” de la época.

Con la química moderna y el perfeccionamiento de los métodos investigativos de laboratorio, la herbolaria tradicional fue “absorbida” por la farmacéutica contemporánea, pero de hecho, casi la mitad de todos los medicamentos recetados y de venta libre –aspirina, atropina, incluso varios medicamentos anticancerosos- tienen componentes derivados de las plantas, por lo que, puede decirse tienen su “raíz” en la antigua herbolaria.

Sin embargo, hay que aclarar que la herbolaria pura, sigue teniendo sus adeptos e investigadores y practicantes modernos que se denominan a sí mismos herbolarios. Además, esta práctica ancestral es parte también de otras terapias alternativas modernas como son la homeopatía, la neuropatía y la aromaterapia.

Según los herbolarios, sobre todo los chinos, existe una planta para casi cualquier trastorno, pero, por lo general, se ha comprobado que las hierbas sirven para tratar afecciones leves como pueden ser problemas digestivos, dolor de cabeza, tos, gripe o lesiones en la piel.

Con respecto a las pruebas modernas a las que se ha llegado como consecuencia de distintos análisis de laboratorio, los remedios herbarios producen el efecto buscado sobre las distintas afecciones porque contienen sustancias que desencadenan reacciones bioquímicas específicas. Un ejemplo: Se comprobó que la corteza de una especie determinada de sauce que suele masticar un tipo de indígenas de los Estados Unidos para calmar los dolores de cabeza, posee ácido salicílico, el mismo ingrediente activo de la aspirina moderna.

La Herbolaria es el conjunto de conocimientos relativos a las propiedades curativas de las plantas. Su utilización en el hombre se puede remontar a más de 25,000 años. Nuestros antecesores debieron haber seleccionado aquellos vegetales que servían como alimento, así como también aquellos que podían ser utilizados como medicinales. También se cree que el hombre pudo haber aprendido de los animales sobre la elección de los recursos para curarse cuando se encuentran enfermos. De una forma u otra, por imitación de los animales o mediante ensayos más complejos, el hecho es que el ser humano ha hecho uso de las plantas medicinales prácticamente desde el origen de su historia. Esta tradición la encontramos en todas las culturas de todos los pueblos de los cinco continentes.

La clasificación más extensa sobre las hierbas y plantas medicinales de que se tenga noticia, es el Theatrum Botanicum de Parkinson, publicado en 1640. En este Tratado se decía además que “dependiendo de la planta y del tratamiento, toda la planta o una parte de ella se utiliza como remedio, empleándose en general, las semillas, los frutos, las flores, las hojas, los troncos, las cortezas y las raíces de las plantas y hierbas para preparar los remedios”.

A final de cuentas, este ya amplio conocimiento terapéutico de las plantas tuvo dos destinos:

1º: El tiempo y una compleja historia de descubrimientos de los Principios Activos de las
Plantas, integra la Herbolaria al uso de la medicina que actualmente llamamos “alópata”
Y que también se denomina “ortodoxa”.

2º: La Herbolaria queda arraigada en los pueblos (sobre todo el indígena) como parte de la
Cultura común y es lo que llamamos “Herbolaria Tradicional”

Todas las plantas, después de un sofisticado proceso metabólico, con el concurso del agua, aire, tierra y sol, producen sustancias vitales para nutrirse, protegerse y crecer. También producen otras sustancias llamadas “metabolitos secundarios”, los que en la planta en sí no cumplen un importante papel, pero que al ser descubiertos por el hombre y ser aplicados, tienen sobre los organismos vivos diferentes acciones y que al ser bien utilizados, pueden ayudarnos a solucionar grandes problemas de nuestra salud e incluso a prevenirlos, pero si se usaran indebidamente, pueden provocar severas intoxicaciones, e incluso hasta la muerte.

Estas sustancias en cuestión vienen a ser el origen de una gran parte de medicamentos que conocemos en el mercado farmacéutico y se les conoce con el nombre común de Principios Activos.



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